Wilhelm Reich

 

«La psicología so­cial, en cambio, se formula la pregunta contraria: lo que hay que explicar no es por qué roba el hambriento o hace huelga el explotado, sino por qué la mayoría de los hambrientos no roba y por qué la mayoría de los explotados no entra en huelga.»
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«Todo orden social produce en las masas que lo forman las estructuras necesarias para alcanzar sus fines principales.»
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«Un auténtico orden social nuevo no se agota con la eliminación de las instituciones sociales dictatoriales y autoritarias. Ni tampoco con el establecimiento de nue­vas instituciones, pues éstas degeneran invariablemente en dictatoriales y autoritarias, si no se elimina simul­táneamente el enraizamiento, caracterológico del abso­lutismo autoritario en las masas humanas, esta elimina­ción se realiza por medio de la educación y la higiene social. No hay ángeles revolucionarios en un sector y diablos reaccionarios en el otro. No hay capitalistas avaros allí y obreros desprendidos aquí. Para que la socio­logía y la psicología de masas funcionen en la práctica como ciencias auténticas, deben liberarse de todo mani­queísmo político. Tienen que penetrar en la esencia contradictoria de los hombres que han recibido una educa­ción autoritaria y ayudar a descubrir, describir y eliminar la reacción política en el comportamiento y en la estructura de las masas de hombres trabajadores.»
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«Eran la función y el desarrollo de los soviets los que permitirían juzgar con mayor seguridad el curso del pro­ceso social. No podía ocultarse tras ningún tipo de ilu­siones si se tenía en cuenta lo siguiente: lo importante no era que en las elecciones de las corporaciones parti­cipara el noventa por ciento de la población en vez del sesenta por ciento anterior, sino la cuestión de si los electores de los soviets (y no los representantes elegidos) asumían realmente cada vez más la conducción social. Una «participación electoral del noventa por ciento» no era una demostración del desarrollo progresivo del auto­gobierno social, aunque sólo fuera que por el hecho de no decir nada acerca del contenido de la actividad de las masas, además de no ser una característica del sis­tema soviético. En las democracias burguesas y hasta en «votaciones populares» fascistas existe también una participación electoral del noventa por ciento o más aún». Es una parte esencial de la democracia laboral de­terminar la maduración social de una comunidad no por la cantidad de ‑votos, sino por el contenido tangible y real de su actividad social.»
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«Uno de los mayores errores que se han cometido al juzgar las dictaduras es el de afirmar que el dictador en cuestión se ha impuesto, por así decirlo, desde «fuera» y contra la voluntad social. En realidad, hasta ahora no ha habido dictador alguno que no fuera una agudización de ideas sobre el Estado que ya existían previamente, y que aquél sólo necesitaba exa­gerar para tomar el poder.
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«La inhibición moral de la sexualidad genital del párvulo, lo vuelve temeroso, tímido, sumiso, obediente, en suma, «bueno» y «dócil» en el sentido auto­ritario; puesto que de ahora en adelante todo impulso vital y libre está cargado de una fuerte dosis de an­gustia, esa limitación paraliza las fuerzas rebeldes en el hombre y reduce su capacidad de pensamiento y de crí­tica, imponiéndole la prohibición de pensar en las cosas sexuales; en una palabra, su objetivo es la conformación de un súbdito adaptado al orden autoritario, que lo to­lera pese a todas las miserias y humillaciones. Como primer grado de esta adaptación, el niño atraviesa el estado autoritario en miniatura que es la familia, cuyas estructuras tiene que aceptar a fin de poder integrarse más tarde en el marco del orden social general. Hay que comprender claramente que la estructuración autoritaria del hombre se produce centralmente por el enraizamien­to de inhibiciones y angustias sexuales en el material vivo de los impulsos sexuales.»


Tomado del libro “Psicología de Masas del Fascismo”